Thursday, December 26, 2013
ENLETRADOS 5
Por: Francisco Llanos
La Vergüenza.
La hoy reconocida directora me decía en ese entonces en un comentario a algo que publiqué en una de las redes sociales que ahora yo me creía gringo. Y si, le doy la razón pues cada vez que me preguntan por la televisión colombiana me hago el gringo, el que ni ve, ni oye, ni entiende.
Ahora al patrón, los capos, las tetas, los caínes, los sapos, las muñecas y demás, se le suma en versión telenovela ramplona “alias el mexicano”, otro bodrio de quinta que pretende malvender la -según los productores de todos estos esperpentos- incólume historia contemporánea de la patria.
La historia, la verdadera historia, mis queridos simulacro de realizadores de televisión, se escribe con nombres propios y no como a ustedes les venga en gana contarla, con esa torpe estrategia de ponerle alias a los alias, con ese afán de ensalzar a los muertos, a los muertos malos, eso si. ¿Y por qué no hacer una narco- novela con los malos vivos? ¿Será por miedo a que en algún momento esos vivos les toquen a la puerta para hacerles el reclamo?
¿Cómo se puede sacar pecho de orgullo cuando se revuelve excremento para hacer telenovelas y lucrarse con el dolor ajeno? ¿Cómo se puede poner la cara dura y recordarle a tantos inocentes mediante un culebrón barato la manera en que le explotaron a punta de dinamita y bala la vida a sus familiares?
Me parece inconcebible el cinismo que demuestran quienes producen estos contenidos infames al vanagloriarse por la capacidad que tienen de manipular a un puñado de televidentes que alimentan su morbo nadando en la sangre de sus propios congéneres. Me parece vergonzoso arrasar sin pudor la imagen de un país entero por las ganas de la riqueza, por la vanidad que produce la fama, por el reconocimiento brindado por los ignorantes, por un índice de sintonía.
Que mal ejemplo de comunicación es ese que se aprovecha con ponzoña del infortunio de otros, que creatividad más opaca revivir con saña el dolor de los huérfanos, de las viudas, de los innumerables discapacitados que sobrevivieron para cargar día a día con el miedo a recordar.
Me tildaba de gringo la hoy reconocida directora, adjudicándome falta de colombianidad. Y yo le pregunto ¿Dónde está ese amor por la patria en ese montón de hacedores de mediocridad audio-visual? Si su única bandera ha sido mancillar una y otra vez la imagen de un país cada día más estigmatizado por la maldad de unos pocos.
Aquí me quedaré esperando las telenovelas que hagan homenaje a los injustamente sacrificados, a los muertos anónimos que hoy solo son estadísticas de una barbarie magnificada por las cámaras y los actores. Aquí espero paciente, hasta que a alguien se le ocurra que es una canallada ver en tantas víctimas caras de payaso de feria.
Afortunadamente aquí, donde soy gringo, los canales que retransmiten esas baratijas son un mísero pelo de gato, comparados con la industria de los medios de comunicación.
Nota adjunta:
Querido amigo mío,
Espero que al recibir esta pequeña nota tu y los tuyos se encuentren bien. Sabes que siempre te recuerdo con gran aprecio y admiración, no cualquiera puede vivir como lo has hecho todos estos años, sin poder escuchar ni uno solo de los sonidos de este mundo. Recuerdo como si fuera ayer cuando me relataste lo sucedido el día que el estruendo de la explosión en el centro comercial casi te quita la vida y lo afortunado que te sentías por solamente haber perdido el oído.
Si te digo la verdad, con un mal chiste, hoy si creo que debes sentirte afortunado.
Ni por equivocación te maltratarás escuchando los coloridos diálogos de las telenovelas que tienen de moda en tu país (que ya no es el mío). Se están dando un banquete los libretistas; de cada cinco palabras, ¡seis son un putazo! Literatura pura, maestría escrita. Conociéndote como te conozco, sé que me dirías que prefieres ser sordo antes de pasar por la vergüenza y la pena ajena de escuchar lo que como guion han escrito esos mequetrefes.
ENLETRADOS 4
Por: Francisco Llanos
La Entrevista.
Visitó Miami en días pasados. Estaban preparando su llegada como si viniera el mismísimo presidente, con limosina, suite en hotel de Bal Harbour y cositas de esas. La relacionista pública encargada de hacerle su tour promocional me había inundado de mensajes pidiéndome que lo entrevistara para mi programa de radio. Accedí, sus argumentos fueron casi convincentes. Es uno de los directores y productores de televisión más exitosos del momento en Colombia, me dijo la PR. Creo que mejor les copio aquí uno de los mensajes que me envió a mi email para que tengan, queridos lectores, una mejor idea de lo convincente que fue. Evitaré los nombres para permanecer con vida después de publicada esta columna, digo, con vida periodística, porque la publicista (como la llaman aquí) así como es de buena amiga, es capaz de acabar con mi buena honra en minutos.
“Pachito, mi vida, espero todo ande bien contigo. Me tienes preocupada, te ando buscando como locaaaaaaaaaa!
Como te había comentado en mensajes anteriores, viene a Miami XXXXXXX. Te reitero mi deseo de que lo tengas en tu programa de radio, pues creo que es un espacio súper adecuado para este hombre que está de moda, es guionista, productor y director. Viene a promocionar la más reciente novela que han hecho en Colombia de uno de los narcos esos de que tanto hablan allá. Me reuní con él la semana pasada en Bogotá, para ajustar los últimos detalles de su paso por Miami y pa’ que pero el tipo si tiene un no sé qué, no sé en donde, es como atrapador, medio tímido, medio misterioso. Bueno mejor tú lo compruebas si me haces el bien de hacerle la entrevista. Además acuérdate que me prometiste que me ayudarías en lo que necesitara el día que te regalé las boleticas para ir al concierto de Marc.
Espero verte pronto, has estado como perdido, ahora para poder saber de ti ¡me toca pegarme a tu radio!
Espero tu respuesta.
Se te quiere cariño.”
Luego firmó, poniendo al lado de su nombre caritas felices amarillas y corazoncitos.
Ya no podía escondérmele mas, no podía negarme, me estaba cobrando el regalo de las dos boletas en gallinero para ir a ver (o a imaginarme, por la ubicación de las sillas) el concierto del flaco.
Siempre me había negado a entrevistar a estos simulacros de director que se sienten James Cameron cuando ponen su orden de “grabando” en escenas como esta:
Exterior, Luz día.
Alias “Percanta” (con cara de muy, muy, muy molesto):
-Tonces que gonococo, ¿te vas a hacer sacar los sesos a punta de plomo? La vaina es que se me va a manchar el mármol del piso con el reguero de sangre, aunque pensándolo bien, ni sangre debés tener. Oíste mequetrefe, ¿Por qué estás tan flaco? Todo culi-chupado. Aaaah, ya se andabas cagaito de susto pensando que te iba a caer encima, pero te jodiste carenalga, porque te caí y ahora si te voy a descoser del todo.
Alias “Tostao” (con cara de cagaito de susto, casi llorando y mirando al piso)
-Pero tranquilo mi Don, guarde ese maso que va y se le dispara de verdad. Yo no me estaba escondiendo, lo que pasó es que me toco ir a rebuscarme el billete pa’ pagarle la carga que se me perdió, pero relajado usted mi señor que ando en eso, deme un par de diitas mas y yo le respondo hasta con el último verde. Tranquilo jefe, vea que yo le he sido leal y ahora usted llamándome gonococo y acusándome de ladrón, así no es, así no es. Y ya deje de apuntarme con esa cosa ome.
Alias “Tostao” (mirando de reojo a alias “Percanta” y con cara de yo no fuí) VOZ EN OFF – PENSAMIENTO
-O me invento un carretazo de afán o este viejo cara e’ pecueca me manda a chupar gladiolos.
¿Que se sentirá dirigir una cosa así, tan dramática? Pensé que me enteraría con la entrevista, a estas alturas ya me estaba convenciendo, por puro morbo, que si quería interrogar a este magnífico hombre del mundo audiovisual.
Llegó el día señalado y yo llegué temprano al hotel donde se hospedaba el guionista-director-productor más relevante de la televisión latina moderna, llevaba conmigo mi libreta de apuntes amarilla, que me hizo recordar las caritas felices de los mensajes de la PR, una pequeña grabadora digital y un “grande six pumps soy chai latte”, que es mi bebida relajante (y preferida).
Debí yo ir al hotel, a mi entrevistado le quedaba “físicamente imposible” ir hasta el estudio de la radio para hacer el programa en vivo, había mandado decir que esa noche debía ir a cenar con los ejecutivos del canal que comprará los derechos de la novela para los Estados Unidos. Nunca he estado en una cena con ejecutivos de canal de televisión latina, no porque no me hayan invitado, es que prefiero evitar el momento de sentirme chiquito ante el majestuoso ego de los dueños y creadores de tanta genialidad que se ve al aire!
A continuación, la transcripción de lo que ha debido ser mi primera entrevista a un director de novela malhechor-biográfica. Copio aquí lo que quedó plasmado en mi pequeña grabadora.
-Buenos días XXXXXXX. Es para mí un gusto conocerte.
-Hola Francisco, que pena mi demora en bajar, me entretuve buscando la llave de la habitación y nada que la encontraba, hasta que me acordé que aquí las puertas se abren con la huella digital del dedo gordo, que maravilla ¿cierto?
-Claro, hasta donde ha llegado la tecnología, pero no te preocupes, yo aproveché el tiempo para ir organizando mejor las preguntas que te tengo.
-Qué bueno Francisco, entonces arranquemos.
-Mi primera inquietud, ¿cuál fue tu cargo específico en esta novela?
-Mirá Francisco, yo redacté la historia basado en los relatos de las tres viudas del personaje en que se basa la novela, también escribí los libretos junto a una muchacha muy talentosa pero que hasta ahora está empezando en esto, dirigí la fotografía pues quería comunicar exactamente el ambiente de cada cosa que cuenta cada escena, fui el director general tanto en estudio como en exteriores y también la edité para darle el ritmo narrativo que yo tenía claro en la cabeza mía.
-¡Wow! Me imagino que no te quedaba tiempo ni para dormir.
-Claro que si Francisco, la novela la grabamos casi en su totalidad en Caparrapí, un pueblito muy pintoresco y de clima calientico, después de almuerzo nos tomábamos dos horitas para la siesta, en hamaca y todo.
-Más que merecido. Para guiarme un poco yo mismo y para guiar a nuestros oyentes que no sabemos mucho de este mundo de la televisión, déjame preguntarte cosas genéricas para establecer una especie de glosario y así se entienda mejor nuestra conversación, ¿estás de acuerdo?
-Claro que si Francisco, con toda confianza.
-¿Qué es un primer plano?
-Un primer plano Francisco, es ese artículo súper importante del día, que sale en la página principal de los periódicos.
-¿Seguro?
-Seguro Francisco, si deberías saberlo también si eres buen periodista.
-Bueno, ha de ser que no fui a esa clase en mi época de estudiante, pero sigamos. ¿Qué es el tiro de cámara?
-No Francisco, vamos mal, ¡las cámaras no disparan!, seguro estás confundido pues en la novela hay unas balaceras de madre, ¡pero los tiros salen de las pistolas y las metralletas!
-De verdad perdona mi desconocimiento en este tema, la televisión es un mundo aparte. Voy a continuar y espero ir mejorando.
-Dale tranquilo, nada de nervios pues Francisco.
-Gracias, ¿Qué es una claqueta?
-Claqueta… claqueta…, ahí si me corchaste Francisco, pero creo que así le dicen a las radiografías que te toman de los dientes, pero nada que ver con la producción audiovisual, no nos salgamos del tema.
-Toda la razón. Cuéntame en pocas palabras ¿Qué es el cabezote de presentación?
-Jajajaja, ahora si me hiciste reír Francisco. Eso es como un chiste interno, así le dicen al jefe, a la cabeza del proyecto, jajajaja y como es el más grande de todo el equipo de producción y a veces el más terco le dicen cabezote, por no decirle cabezón, jajajaja.
-Yo creo que mejor cambiemos de tema, creo que la parte técnica no es tan relevante.
-Opino igual Francisco.
-Dicen que estas novelas que cuentan la vida y obra de los delincuentes son para los colombianos documentos históricos, ¿Crees en eso?
-Estoy convencido Francisco, todos los colombianos debemos sabernos nuestra historia, para tener identidad, para saber quiénes somos y de dónde venimos como comunidad.
-Pero ese tipo de historia, ¿No es mejor contarla en documentales?
-¡No Francisco, ni a palo! Los documentales son aburridísimos, son como pepas para dormir. Eso no da rating. La verdadera televisión se hace en novelas, drama y glamour al tiempo, esa es la fórmula.
-¿Pero entonces se manipula la historia?, pues en la novela hasta cambian los nombres de los verdaderos personajes.
-Claro Francisco, de eso se trata, de que el televidente se identifique con lo que ve. La gente quiere saber su historia, su pasado, pero a quien le va a gustar llamarse Belisario o Virgilio.
-Eso me da pie para que hablemos un poco de historia colombiana, ¿Podemos?
-Pero por supuesto Francisco, tengo clara la historia del país, lo que querás saber de Escobar, los Rodríguez, Gacha, Carlitos Leder, popeye, la quica, el negro Acacio, Pacho Herrera y los demás, solo preguntá.
-OK, empecemos por la “otra” historia, ¿Quién escribió el himno de Colombia?
-Ese, mi querido Francisco, fue Rafael Pombo, que además escribía cuentos de niños y fue presidente de la República.
-Oh, ya veo. ¿Qué fue el bogotazo?
-Se le llamó el bogotazo al día que América de Cali eliminó a Millonarios, equipo de fútbol de Bogotá de una Copa Libertadores, fue como un símil del maracanazo en Brasil. Me acuerdo Francisco que esa vez casi acaban con ese estadio de la piedra que les dio a los bogotanos, es que así son en la capital, sobre todo con el fútbol. ¿Podés creer que por iniciativa del presidente de un equipo que se llama Santafé le cambiaron el nombre a la ciudad y le pusieron Santafé de Bogotá? Luego de eso el mexicano se emberriondó y mando a cambiar eso otra vez.
-Está haciendo como calor aquí, dame un minuto para remangarme la camisa.
-Dale Francisco.
-Listo, sigamos. ¿Qué fue el Frente Nacional?
-A ver Francisco, cómo te respondo eso. Si estás mirando el país desde el Mar Caribe, el frente nacional es la Costa Atlántica. Yo creo que ese es el frente más de frente que tenemos.
-¡Dios mío! ¡Dame tres obras representativas de la literatura colombiana!
-Eh Francisco esas si son muy famosas, “El verdadero Pablo”, “El otro Pablo” y “Testimonio de un narco”
-¿Esas?
-Esas, si don Francisco, como dicen aquí, Best Sellers totales, ventas millonarias ¡hasta en los semáforos!
-Una fácil, señor Director-productor-libretista-editor.
-Francisco, eso me suena como a burla ¿será así?
-No, rotundamente no, como se te ocurre eso. Mejor la pregunta, ¿Dónde nació García Márquez?
-Sabía que te estabas burlando Francisco, es que eso se lo saben hasta los niñitos de cinco años, te pido que después de esta si hablemos de la novela, o me voy. García Márquez nació en Macondo.
-¡No jodas!
-Además de todo ¿Te pusiste grosero Francisco? Sabés que, hasta aquí llegó esto, ya me mamé de esta maricada, andá a comerte un tarrado de caca; si el Papa supiera que se puso tu nombre ¡se lo mandaba a cambiar ya mismo! Nunca había conocido un periodista tan imbécil, mediocre y poco preparado. Hasta nunca.
En ese momento apagué mi grabadora para poder decirle a la PR hasta de que se iba a morir.
Salí insultado, pero eso si con la claridad total de que me llamo Francisco, nombre que sin remedio la publicista arrastrará por el suelo.
ENLETRADOS 3
Por: Francisco Llanos
La Lonchera.
Me quedé hace un rato como empendejado pensando en mi infancia, comparándola con la que viven mis hijos en estos días y se vino a mi memoria, debo decir a mi nariz y boca, el recuerdo fulminante del olor y sabor del aceite de hígado de bacalao. Volví a sentir las náuseas, el aliento empobrecido y los ojos cristalizados por lágrimas. Volví a escuchar a mi mamá en ese acento caleño matriarcal diciendo “Dejá tanto bochinche y abrí la boca, ni que te fuera a dar boñiga de gato. Esto es pura vitamina”.
Hemos debido muchos de nosotros tener el valor en esos días imberbes de tomar alguna acción legal en contra de nuestros progenitores, denunciarlos en alguna parte, ir a los medios de comunicación a reportar el abuso, hacerle lobby a algún político para promover alguna ley a favor del menor. Hemos debido pedir refugio en una embajada, así fuera la de Ecuador o atrincherarnos en la sala de espera de un aeropuerto socialista. Esos tiempos han debido ser como los de ahora en que tu hijo, el menor, que todavía no sabe ni leer, puede demandarte si no le compras ya mismo los guayos de Messi.
Es que ahora con los niños hay que andar como sobre cáscaras de huevo, complacientes; programados, los padres, para la obediencia; cómprame, tráeme, llévame, súbeme, bájame y cuidadito con levantarme la voz, papi adorado, o llamo a la policía.
Hay de mí si hubiera tenido el atrevimiento de por lo menos levantar la ceja después de zamparme la cucharada de la espesamente horrorosa emulsión aquella, ¡no quiero ni pensarlo!
No sé por qué en mis años de niñez no nos tocaba igual a todos, ¿falla capitalista? Recuerdo tener entonces varios amigos con mañanas privilegiadas, sin el retén de la pura vitamina. Llegaban ellos al colegio atiborrados de alegría, con esa sonrisita inmarcesible de niño bien, que nos hacía sentir a otros tantos en un plano diferente, no sé si inferior, pero si diferente.
Caso concreto: No estoy seguro de su nombre pero le decíamos Teddy. Rubiecito, ojiclareado, tocaba flauta y cantaba como castrato de Viena. Era de los pocos en la clase que pasaba vacaciones en el extranjero, usaba con el uniforme unos zapatos finísimos de la época marca Manhattan, en el mundial de fútbol del 78 su papá le compró el balón Tango original. Llevaba cuadernos de tapa plastificada y argollados con hojas individuales fáciles de arrancar. Su lonchera era la envidia de todos, cuadrada, metalizada, con los dibujos en alto relieve. Allí cabía en perfecto orden una Coca Cola en envase de vidrio de ocho onzas, dos lonjas de queso americano Borden, un paquete de galletas Waffles, un paquete de papitas chips, dos rebanadas de pernil de pavo enrolladas y pudin de vainilla. Eso además de 20 pesos diarios (una fortuna) para gastos en la cafetería del Gimnasio Cecil Reddie, nombre de mi primera primaria, que estudie con cuadernos con engrapado en el lomo.
Caso opuesto: Quería yo evitar el tema de mi vida en aquel claustro elemental, solo para preservar la buena relación que mantengo con mi señora madre, pero me pica la lengua, en este caso la mano.
La verdad no la culpo, su misión supongo, era criar un muchacho rozagante, saludable de pies a cabeza. Yo no llevaba plata al colegio, no por acto tacaño familiar, pasaba que no confiaba mi mamá en la procedencia de los comestibles que vendían en esa pequeña cafetería, lo más sano es lo que se prepara en la casa, decía.
Así pues cada mañana me despachaba al mundo de estudiante habiéndome cuchareado con Emulsión de Scott, héchome desayunar un gigantesco vaso de jugo de naranja y zanahoria, seguido de dos huevos tibios, pan integral y taza de chocolate hirviendo.
Yo, de infante, portaba como lonchera una especie de bolsa hecha en cuero, como esas que las señoras usan para guardar el maquillaje. En ese peculiar adminículo hacían caber un tarro con tapa de rosca acuñada con un trozo de bolsa de plástico que evitaba se derramara la leche caliente contenida adentro, un banano pecoso, una presa de pollo envuelta en servilleta de papel, ensalada de papa con cebolla y empaquetado en papel de aluminio un trozo de cuajada con pasta de guayaba. Aprendí a comerme el pollo con todo y la servilleta pues era misión imposible separar esta después de que se embadurnara de la grasa propia de la presa.
Para los Viernes había cambio en mi menú, salía la leche caliente y entraba el jugo de tomate de árbol, y como remplazo del pollo venía torta de sesos, ¡así como lo leen!
Dejémoslo hasta ahí, para que profundizar en momentos memorables del pasado, como mi época de niño asmático, cuando a forma de remedio me daban el caldo resultante de sofreír en poquita leche varias cabezas de ajo y un trozo de mata de sábila.
¿Será que aun puedo hacer la denuncia formal? Sigo como empendejado, pensando.
ENLETRADOS 2
Por: Francisco Llanos
Los Revelatorios.
Llegó Manuel en la tarde, casi noche a decir verdad, pues aunque el vuelo aterrizó pasadas las cuatro no fue hasta casi las siete que lo encontré a la salida. Me pareció curioso que para una estadía de tres semanas solo lo acompañara un pequeño maletín de mano. Ahí si al caso le cabe el cepillo de dientes, pensé exagerando un tanto. Podría caber en su equipaje un pantalón bien doblado, tal vez tres camisas, alguna ropa interior y artículos de aseo personal. Mi primer pensamiento fue acertado, solo un cepillo, una especie de crema verde empacada en una bolsa de plástico transparente y unos 200 panfletos de 4 páginas tamaño postal impresos en color azul cielo. Eso era todo cuanto traía.
Amigo, tanto tiempo, exclamé emocionado. Ni tanto mi querido ungido, ni tanto; cuando el tiempo, así sea largo, lo ponemos en las alturas, es como un abrir y cerrar de ojos, el tiempo es el del supremo, no el nuestro, me respondió.
En ese instante supe que Manuel, el del barrio, el de los partidos de fútbol, el que echaba migajas de pan en la botella de Coca Cola para que nadie le pidiera un sorbo pensando que eran sobrados de su boca, ese Manuel ya no existía, se había seguro quedado en las alturas antes de ser ungido.
-¡Pues para mi si ha sido como un siglo! No sabes cómo extraño esos años de estudiantes, soñando con hacer cine o por lo menos telenovelas chabacanas, te imaginas Manuel; tú y yo produciendo “Sin Nalgas No Hay Nirvana”, “El Pasquín De Los Renacuajos”, uno de esos bodrios come-pueblo que dan vergüenza, acaban la dignidad y atropellan la cultura, pero son minitas de oro.
-¡Qué dices! ¡Qué condena! Eso de la televisión y el cine es una ofensa máxima para el altísimo, sigue por ahí y te vas a quemar en el fuego eterno.
-Pero Manuel, si no se han condenado los de Sábado Gigante, Sábados Felices, Sábado Sensacional. ¿Qué voy a irme a condenar yo?
-Así como te lo digo, el mundo te corrompe, mejor únete en alabanza plena y pide por tu limpieza.
-Yo limpio ando, pero dejemos eso, acabas de llegar y lo que debemos hacer es adelantar cuaderno, cuéntame de tu vida.
-Mi vida es la luz, no soy el camino pero por él transito, no soy la verdad pero por esta me guío, mi vida es la claridad, la obediencia al supremo.
-No jodás Manuelín, ya estás entre los santos, vas pa’ presidenciable.
-Bendito mío, yo de Judas tengo poco, jamás daría mi espalda al que me da la gloria, déjame ilustrarte.
Y ahí, aun parados en la salida del aeropuerto, esperando ser ilustrado, fue cuando me enteré de lo que guardaba su ya raída maletica de cuero café. La abrió de par en par sobre el piso como queriendo dejar su contenido a la vista de todos los que pasaban por el lugar, como montando su pequeña feria. Tomó unos cuantos panfletos (perdón, Revelatorios*), me dio el primero y continuó repartiéndolos entre la gente y a cada quien que lo recibía le iba diciendo “Que la verdad te sea revelada y que la luz colme tu destino”.
A este punto, yo sudando, ya estaba convencido de que he debido ignorar el email que días atrás me había enviado la hermana de Manuel advirtiéndome de su viaje. Y digo advirtiéndome porque así he debido tomarlo, pero la ilusión de volver a ver a uno de mis amigotes me había hecho ofrecerme para todo y dejé constancia escrita:
Hola Tata,
Tanto tiempo sin saber de ti, gracias por escribir y gracias por tus palabras, no me acordaba que éramos también amigos en facebook.
Antes de contestarte este email me puse a ver las fotos en tu perfil y estas igualitica!!!! ¿Todavía te dicen Pecas?
¿Cómo va todo???
No sabes cómo me alegra que Manuel venga para acá!!! ¿Y a qué se debe el viaje?
Dile que yo lo recojo, que se quede en mi casa y que le armo planes para pasarla rico.
Mándenme la información del vuelo y ahí estaré sin falta. Yujuuuu ¡Party Time!!!
Ahora si me sentía como dice Castrillón (otra vez Castrillón), untado y con el agua lejos! Condenado, arrepentido y encartado.
Me quedé cuidando la *#+@ maleta que ya no me parecía raída, ahora me parecía vuelta mier…, mientras Manuel repartía más papelitos (perdón, Revelatorios*), sin querer me había convertido en su asistente o por lo menos en su vigilante privado.
Un rato después, venciendo mi temor y con ganas de llenar mi curiosidad solté la pregunta -¿Y esta que religión es?
-Esto no es religión, ese es un término pequeño para este gran movimiento de revelación.
-Un gran movimiento, eso suena bien, ¿Y cuantos miembros tiene?
-Los grandes movimientos deben ser unitarios, el supremo fue solitario, la tierra es solo una, el aire es uno y la razón es una sola, como la verdad.
-¡Oh!
-Ya soy parte del cosmos, soy el hijo único del más grande, el que nos da la vida, el monarca del trono invencible.
-¿Y cómo se te reveló el supremo?
-Fue en la noche de mi última vez, pero eso no tiene importancia, importa es camino que tienes al frente. Yo he querido venir hasta tu mundo para adiestrarte, dejarte mi mensaje sembrado y hacerte portador de la luz. Así todo te será revelado y andarás la tierra en tu propio movimiento inmenso, purificado y orientado a las puertas del glorioso. Tú serás un elegido, tú serás un revelado.
-Wow, Manuel, me siento maravillado, me honras con tus palabras. ¡Qué buena nueva!
Por ahora llegó el momento de irnos, mientras re-empacas tus Revelatorios o repartes algunos más, voy al parqueadero a traer el carro.
Me fui corriendo con la excusa de no querer pagar una hora más de parqueo. Al llegar al carro, me monté y salí despavorido. Esto sucedió hace casi un mes y desde entonces no he querido volver al aeropuerto, me da temor que Manuel aún esté parado en ese andén, esperándome, al fin y al cabo según el tanto tiempo puede ser un abrir y cerrar de ojos.
*Nota adjunta:
Al abrir Manuel su maletica, algunos de sus papeles salieron volando. Aún ingenuo yo, le ayudé a recogerlos y luego pregunté ¿Y qué son estos panfletos?
Se quedó mirándome con ojos de metralla lista a descargarse en mi contra, de repente, sin pensar mucho me abofeteó (aunque suave) en la mejilla izquierda (la izquierda siempre debe ser castigada, ¿por qué será?) y me dijo “No son panfletos, son Revelatorios, con mayúscula, entiéndelo, RE-VE-LA-TO-RIOS. Aquí está consignada la verdad, la única verdad necesaria para llegar al trono supremo. No ofendas a la gloria, pues la gloria es tu camino. Te perdono pues lo tuyo ahora es ignorancia, pero ya estás en tu hora”.
Ahora que escribo esto es que caigo en la cuenta de que cuando Manuel me entregó mi Revelatorio, por pura rabia y por pena ajena, lo arrugué entre mi mano y con disimulo lo boté en una caneca de basura cercana.
¿Será que estoy condenado? Nunca se sabe.
ENLETRADOS 1
Por: Francisco Llanos.
Del rio para acá.
Dijo algo Castrillón cuando estábamos sentados en la mesa de trabajo. Y cuando Castrillón dice algo, por lo general hay que creerle, pues sabe mucho, o por lo menos sabe más que muchos. No es que dijera la gran cosa, fue algo relativamente simple pero contundente. Hablábamos de reforma migratoria y me soltó esta: “Los mexicanos no cruzaron la frontera, la frontera cruzó a los mexicanos”.
Ahí empieza a caerse el debate, ahí debe parar el alboroto, ahí los puros blancos (con tres cuartas partes de brazo rojo) deben entender que esta tierra se formó después de colonizaciones, tratados políticos, canjes, invasiones y demás parapetos del desarrollo federal de esta América del Norte.
Pero mi hoja no va hoy con plan de teorema político, ya todos han rayado mucho papel con el tema migratorio; que si el Tea Party, que si los caza-ilegales, que Joe Arpaio es un brutazo (eso si lo creo), que los cubanos si pero los centroamericanos no, en fin, para que más.
Mi historia de hoy se refiere a un inmigrante que llegó hace unos años a este Miami donde no se consiguen gringas, pero que las hay, las hay y no tan brujas. Este colombiano llegó como tantos con los ojos abiertos de cabo a rabo viendo que existían las autopistas de cuatro carriles y un edificio de 30 pisos por cuadra, aterrado porque a los policias se les respeta, a las ambulancias se les da paso, maravillado porque los mayores en edad no son viejos para trabajar!
Con lo enamoradizos que son los latinos, este Kaliman o hombre de Cali, ciudad del occidente de Colombia, no tardó en prendarse de una americana de verdad! De las de ahora, original nacida en el occidente de Miami, pitiyankee hasta el apellido que desciende de escoses, mucho más rimbombante que venir nacido de un sudaca. Se embarca el hombre, enamoradísimo el, a la tarea digna del Quijote de enamorar a esta pretty lady de vestido vaporoso y corto, sandalias planas de cuero y piedrecitas, dueña de carro alemán y bebedora de café latte de 6 dólares mas impuesto por taza.
Ceniciento lo logró, enamoró a la princess, se enamoraron los dos a decir verdad, con locura, con inmensa locura según madre y padre de ella que asombrados contaban a sus amistades de la zona más reservada de la playa “la niña se nos enloqueció, se pegó a un avión fallando, ¡va a dañar la pinta!” Y aunque la llamaron a consultas, coma a embajador saliendo del imperio, nada se pudo hacer, enamorada quedó y como decían los fotógrafos de la vieja guardia, “como quedó, quedó”.
Un inmigrante, que horror, con visa de turista próxima e expirar. Si por lo menos fuera un inversionista que viene a conquistar con su dinero una esquina de Brickell, pero por que este tipejo con presupuesto para una semana de McDollar Menu? Un mequetrefe charlatán llenando de cuentos chinos a la niña.
Pero a final de cuentas ¿qué somos los inmigrantes? ¿No somos acaso la minoría más grande de la unión? ¿No tenemos pues la fuerza electoral que mas se pelean los “political parties”?
Somos de un valor inmenso, la joya de la corona, somos ese café necesario para darle el sabor a la leche, la dulce guayaba en los pasteles de queso. Claro, también somos el bullicio indolente hasta las tres de la madrugada en los inmaculados condominios del Nor-Este. Justo hoy en la mañana Mr. Stevenson, presidente de banco y dueño de la unidad 2807 de la torre B, radicó demanda contra el Sr. Del Monte, su vecino, por la insistencia del segundo en arrancar sus fines de semana oyendo a todo volumen los corridos prohibidos. Aún no supe si la demanda fue por el nivel sonoro o por el tipo de música; gracias al todo poderoso Mr. Stevenson no entiende las letras de los corridos, o ahí si acaba con el vecino.
Resulté desviándome de la historia, inevitable. Pero aquí voy de regreso y para concluir.
Pasó que a los puros gringos, de los cuales descendió nuestra protagonista, les tocó a la brava aceptar que el torrente de amor en que se les envolvió su hijita, la mayor, era inatajable. Inatajable como la migración misma del sur hacia el norte. Lo único que les quedó para meter presión fue pedirle al caleño su hoja de vida, un resumé para buscar ahí una pizca de abolengo, un airecito de gracia. El, para evitar otro trancazo, aceptó y envió el documento que, en acto de confianza, me compartió y yo aquí, en acto de atrevimiento, lo comparto con ustedes.
HOJA DE VIDA
Me pregunta tu familia
Cual es mi preparación
Y que es lo que he hecho en la vida
Para merecer tu amor
Es usted doctor en leyes,
Cirujano o contador?
Arquitecto, diputado
O es Banquero en Nueva York?
Es usted dueño de un yate,
De avión privado o Rolls Royce?
Dónde compra los zapatos,
De qué marca es su reloj.
Si me toca ser sincero
Esta es mi declaración
Solo algunas diferencias
Con lo que me preguntó,
Para averiguar la hora
Me toca mirar el sol
Es temprano o se hace tarde
Depende la posición,
Tengo un par de mocasines
De color negro y marrón,
Como tengo poca ropa
Los combino a discreción.
De volar mejor ni hablemos
La altura me da pavor,
Como no tengo licencia
Manejo un ciclomotor,
Una vez tuve una balsa
Mas bien era un flotador
Que metía en las piscinas
Pues nadar no se aprendió,
En un banco tengo cuenta
Pero se sobregiró
Ayer que invité a su hija
A un refresco y un hot dog.
Sí pasé por el colegio
Y aprendí a tocar bongó,
Recuerdo las serenatas
A las niñas del salón,
Escribía poesías
En las clases de español
Y cazaba mariposas
Cuando hablaba el profesor,
Nunca he fumado, lo juro,
Muy de vez en cuando un ron,
Los domingos voy a misa
Por todos pido perdón.
Y a ti déjame contarte
Hablando de profesión
Me gradué de enamorado
Después de escuchar tu voz,
Soy contador realizado,
Eso es lo que hago mejor
He contado cada beso
Ya pasamos del millón,
Hasta tengo de abogado
Ahora que pienso mejor
Porque iría a los estrados
Defendiendo nuestro amor.
Será esto suficiente
Para demostrarles hoy
Que merezco estar contigo,
Que tuyo es mi corazón.
Subscribe to:
Comments (Atom)